Este blog esta pensado para poder contribuir de una forma lúdica y divertida al desarrollo integral de nuestro alumnado, desarrollando sus habilidades, autonomía y socialización, a través de los diferentes ámbitos en la Etapa de Educación Infantil.

sábado, 6 de abril de 2013

Cintia y el príncipe.

Érase una vez un príncipe al que le gustaba mucho ir a caminar por el bosque. Un día soleado en el que se encontraba dando uno de los frecuentes paseos que le gustaba hacer encontró una zona del bosque en la que no había vegetación ni animales, solo había una cabaña mediana y de madera oscura y muy vieja, justo en el centro del claro del bosque. Observó detenidamente la cabaña, que parecía abandonada, y decidió entrar. ¡Era una cabaña hechizada! Seguro que vivía una bruja dentro porque, con la magia, había hecho que por dentro fuera enorme, impecable y muy bonita, con una decoración muy lujosa.
De repente escuchó un grito e intentó adivinar de dónde procedía. "Parece que viene de la habitación de mi derecha"- pensó. Se encaminó hacia la habitación y entró. Horrorizado vio que los gritos eran de una bella dama a la que llevaba buscando años ya que la malvada madrastra la secuestró para que no fuera feliz con él.
La dama se llamaba Cintia y estaba encadenada de pies y manos a una silla metálica oxidada, la boca la tenía tapada por un trapo raído y en el suelo, delante de ella, había una bandeja con una manzana podrida.
Cuando ella vio a su amado se le saltaron las lágrimas de la emoción y él fue corriendo a salvarla. La desencadenó y le quitó el viejo trapo de la boca, cuando estaba libre pudieron darse un beso.
Pero, en el momento del beso llegó la madrastra, aunque el príncipe fue más listo y decidió salir por una gran ventana que había en la habitación.
Entonces, los dos jóvenes fueron al castillo donde vivieron felices y comieron perdices.

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