Hemos hecho un scamper, es decir un producto mediante el que podremos contar el cuento que hemos reinventado a partir de una versión original.
El cuento que hemos escogido ha sido "Un lugar donde poder vivir", para ello hemos elaborado un nenúfar de gomaeva con imágenes del cuento que hemos creado y el resultado ha sido este:
CUENTO:
Erase una vez una pequeña rana, llamada Tana, que vivía en un hermoso estanque con otras ranas y, esta bailaba sevillanas todas las mañanas. El agua del estanque estaba fresca y clara, y abundaban sabrosas moscas. Su casa era una flor un tanto rara, un nenúfar.
Un día caluroso, mientras bailaba, vio que una avalancha de ranas se acercaba.
- Tana, no aguantamos más tus bailes y cantes de por las mañanas, te tendrás que ir de este estanque, si no hoy, mañana.
La pequeña rana triste cogió sus vestidos de lunares y sus peinetas de colores y, se fue en busca de un nuevo lugar donde vivir.
Saltó y saltó hasta que un nuevo lugar encontró. Pero pensó en quitarse su vestido de gitana y hacerse pasar por una trucha. Se acercó a ellas y les dijo:
- ¡Hola! Soy nueva en este estanque, ¿puedo quedarme a vivir con vosotras?
- Eres muy pequeña para ser una trucha, si quieres quedarte tendrás que ganarme en una carrera.
Tana y la trucha se entrenaron duro para la carrera. Y llegó el gran día.
- ¡Preparados! ¡Listos! ¡Ya!
Nadando con todas sus ganas a Tana se les iban cayendo las escamas. Todas las truchas asombradas la miraron decepcionadas.
- ¡Vete de aquí y no vuelvas!
Volvió a buscar otro sitio donde poder vivir y, entonces encontró un lugar húmedo, un fango lleno de sapos. Con barro, Tana, se puso verrugas en el cuerpo y en la cara para hacerse pasar por sapo. Entró en una charca que había cerca y les dijo:
- ¡Hola! Soy nueva en esta charca, ¿puedo quedarme a vivir con vosotros?
- Tendrás que saltar conmigo hasta cansarte, si aguantas más que yo serás uno de nosotros.
- ¡Preparados! ¡Listos! ¡Ya!
Salto a salto el barro se iba despegando, hasta que un sapo que la estaba observando se dio cuenta y le dijo:
- ¡Tus verrugas son de mentira! ¡Tú no eres un sapo vete a un charco!
La pequeña rana Tana, triste y desolada, fue a un río solitario. Al rato, llegaron unos cisnes y, corriendo Tana se escondió y se fabricó un pico con una cáscara de guisantes y, se puso en el trasero una pluma. Se acercó a los cisnes y les dijo:
- ¡Hola! Soy nueva en este río, ¿puedo quedarme a vivir con vosotros?
Un pato le contestó:
- ¡Sacúdete con nosotros y comprobaremos que eres uno de nosotros!
Cuando Tana se sacudió, el pico y la pluma se le cayó.
- ¡Nos has mentido! ¡Tú no eres un cisne! ¡Vete de este río, aquí te morirías de frío!
Tana, cansada, no quería volver a intentar hacerse pasar por ningún animal más. Por lo que visitó un último lugar, una bella laguna, tan bella como ninguna, donde había un grupo de flamencos. Tana se escondió en un sitio aislado y oscuro hasta que un flamenco la vio, se acercó y le dijo:
- ¿Qué haces aquí tan sola? ¿No vienes con ninguna rana?
Tana, asustada, contestó:
- No tengo sitio donde quedarme porque las otras ranas no querían vivir conmigo en el estanque.
- Podrás quedarte aquí y te buscaremos un bonito nenúfar donde puedas vivir.
Felices celebraron su llegada, con cantes y sevillanas, así Tana pudo volver a ponerse su vestido de gitana.
Al día siguiente, por la mañana, vieron acercarse a un gran grupo de ranas.
Los flamencos para proteger a Tana, abrieron sus alas como si allí no hubiese nada.
Una rana preguntó:
- ¿Podemos quedarnos aquí? Nuestro estanque se secó y no tenemos sitio donde ir.
- ¡Ni pensarlo! – dijo un flamenco, ya que sabían lo que les habían hecho a Tana.
- Habéis sido muy malas no dejando vivir a otra rana.
Pero Tana era una buena rana y les dijo que se quedaran. Las demás cuando la vieron perdón les pidieron, y así felices vivieron.
FIN






